Ya que tenemos la ventana para discutir de dos temas tan en boga como la innovación y el emprendimiento, me puse a reflexionar el por qué tendemos a mezclarlos. Es bonito mostrar los ejemplos de grandes innovadores que ganaron fortunas al comercializar sus ideas emprendiendo un nuevo negocio pero, ¿es realmente el camino que deberíamos seguir?
Creo que cada una de estas piezas conlleva un riesgo en sí. Emprender en Chile es tremendamente riesgozo aunque lleva asociado un retorno esperado que podría hacerlo interesante (económico y social). Innovar por el otro lado es un proceso caro en tiempo y recursos, pero que también lleva un retorno esperado asociado importante. Entonces me pregunto, ¿queremos juntar dos riesgos y dos retornos esperados y mezclarlos? Me da la impresión de que no. Los emprendedores buscan seguridad, flujos constantes y crecimiento planificado. Por lo mismo la mayoría toma ideas de negocio que ya funcionan y las replican. Por otro lado la innovación tiene una tasa de éxito que generalmente sólo se justifica cuando va de la mano de grandes empresas que invierten un presupuesto considerable en el tema.
Los casos de emprendedores e innovadores son los que vemos en las charlas, leemos en los libros y analizamos como casos de éxito. Sin embargo, y a mi parecer, debería cada uno pensar si prefiere enfocarse en emprender o en innovar. Son caminos distintos, que conllevan riesgos distintos y manreas de enfrentar las cosas distintas. Juntar los dos es correr un riesgo adicional que creo injustificable (a no ser que la persona sea preferente al riesgo).



















disyuntiva
Roberto:
Tienes razón al hacer el planteamiento y fijar las diferencias...
Creo que cuando eres emprendedor y como dicen en el campo: el que nace chicharra muere cantando, me parece que quienes emprendemos lo hacemos sin fijarnos si estamos "emprendiendo o invovando".
Carola.
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