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Chile me sorprende

Enviado por Aníbal Pinto el 28/08/2008 a las 12:12 PM
Aníbal Pinto

"Chile me sorprende, cada vez que vengo hay más tratados de libre comercio, pero nada nuevo que vender".

Esta frase de Michael Porter debe alarmarnos, pero no desanimarnos. Nos hemos insertado de lleno en el proceso de globalización, y eso significa una sola cosa: competitividad.

Abrirse al mundo es desde luego un valor, pero un valor incompleto. No nos abrimos porque si, sino para competir con todos los países, empresas y micro empresas del mundo, y lo hacemos porque pensamos que somos mejores que ellos en las áreas donde tenemos ventajas comparativas, y porque nos beneficiamos con los productos extranjeros en las áreas donde otros tienen ventajas competitivas. En este escenario de competitividad, el valor de venta de algunos comodities, como el cobre, tendría efectos determinantes. En términos generales significa mayores entradas, pero también puede significar una disminución del precio relativo de las demás exportaciones. Nos hacemos ricos vendiendo materias primas, pero nos empobrecemos en la venta de conocimiento, y eso es grave si se considera que el precio del cobre responde a variables que no manejamos, y que no permanecerán.

Lo anterior es aún más preocupante al observar que sólo los países que han logrado generar economías en base al conocimiento han logrado desarrollarse. Las alertas sobre la pérdida de nuestra competitividad son innegables. En el Ranking de competitividad mundial del Banco Mundial 2008 perdimos 5 puestos, bajando del lugar 28 en el 2007 al 33 este año. A su vez, perdimos competitividad en el comercio exterior, pasando del lugar 35 a 43, en nuestra competitividad para comenzar negocios, pasando del lugar 33 al 39, así como en nuestra competitividad para cerrarlo, donde tenemos el magro puesto 98. Asimismo, en el ranking de competitividad del IMD, pasamos del puesto 15 el 2002 al 24 en el 2006 y de este al 26 el 2007. Nuestra infraestructura no se ha modernizado, y los costos relativos de producción se han ido al cielo. La energía escasea así como los planes reales de inversión para generarla a precios competitivos, y tal como sostiene Porter, con este precio del cobre, crecer al 4% es simplemente decrecer. La curva de nuestra competitividad es concluyentemente a la baja, pero revertir este escenario es totalmente posible.

Todos los países enfrentan procesos complejos cada cierto tiempo, y es importante no desesperarse, saber cuáles son las áreas críticas y focalizarse en ellas. Creo que los auspiciosos anuncios del Mensaje Presidencial del 21 de Mayo, al menos en el área de la innovación, responden más o menos a eso: más ciencia, más tecnología, más innovación, en definitiva, más competitividad. En términos generales los procesos de I+D en innovación afectan a cada uno de los elementos del PIB, permitiendo a las empresas producir nuevos y mejores bienes y a precios más bajos, afectando directamente los niveles de ahorro de los consumidores, aumentando las exportaciones y sustituyendo (disminuyendo) las importaciones, mejorando así la balanza comercial.

En definitiva, los efectos de estas políticas en la economía del conocimiento son profundos. Hoy la inversión en I+D es de 0,67% del PIB y se espera incrementarla a 0,75% en el 2008 para alcanzar al menos el 1% para el Bicentenario. De esta inversión, casi el 70% lo aporta el Estado, mientras que el sector privado aporta sólo un tercio. En países desarrollados esta proporción es justamente inversa, aportando los privados casi el 70% de la inversión en I+D. Esta es precisamente la meta que debemos alcanzar. Para desarrollar nuestra industria del conocimiento, la relación en I+D entre empresa, universidad y Estado es una variable determinante. Las claves para estimularla son los incentivos tributarios para la inversión en innovación, el desarrollo del mercado de capital de riesgo, un buen sistema de protección de la propiedad industrial, el financiamiento público de la investigación y de los centros de investigación, y un mercado de transferencia tecnológica desarrollado que vincule los centros de investigación con las empresas en forma eficiente.

Es la investigación que llega a la empresa o que nace de ella la que genera riqueza. Si no la genera, no se financia, así de simple. En este sentido, la gestión de transferencia tecnológica que vincule a los actores se torna determinante, y las empresas que lo hacen no solo permiten el financiamiento de investigación de base sino que además disminuyen sustancialmente los costos de transacción, multiplicando exponencialmente el acceso de las empresas a las tecnologías existentes. Ello permite a estas saber cuáles son sus necesidades tecnológicas y cuáles son las innovaciones que existen en el mundo para solucionarlas (Open Innovation). Si estas empresas logran maximizar las relaciones entre los actores, generarán una dinámica impredecible de innovación.

Si esto es así, nuevamente sorprenderemos a Porter, pero esta vez con algo nuevo.

 

Aníbal Pinto F.

Abogado, Master en Gestión Tributaria, Master en International Development Policies (Duke, EEUU)

Conocimiento por parte del Mercado de este I +D

Enviado por el 09/09/2008 a las 02:29 PM
ximena beatriz rodriguez canales

Estimado Aníbal:

Que mas decir que estoy absolutamente de acuerdo en lo que planteas, el problema como siempre para esta investigación, es el conocido canto de la falta  de apoyo, económico, por otro lado curiosamente los que nos hemos atrevido a invertir en nuevas tecnologías, al menos personalmente me he visto enfrentada al desconocimiento por parte de los consumidores del consumo de estos nuevos productos, y verme en la obligación de realizar fuertes e innovadoras (y bien creativas ya que no tengo recursos para campañas masivas como por ejemplo la TV), campañas para que el cliente  logre en definitiva, preferir y conocer estos productos de  innovación, por lo que nuevamente te enfrentas a otra barrera el reeducar al consumidor cualquiera que sea esta, y que aprenda a comprar, a sacar cuentas. A que me refiero con esto, es que, usualmente al menos en el caso de mi producto y por las características de mi mercado meta, el cliente por lo general  privilegia en muchas ocasiones solo el precio, mas que el consumo de energía del producto, sin darse  cuenta que a pocos meses de ocupar este producto mas económico, versus el consumo energético,  paga eternamente el doble, y encarece sostenidamente su producción, ya que mi producto es  una herramienta de trabajo que utiliza como combustión el gas, y desaprovecha todas las posibles economías de escala. Por lo cual, toda esta innovación y desarrollo debe necesariamente ir acompañada de fuertes campañas  publicitarias y gran información, para además de lo ya difícil que es innovar y desarrollar nuevas tecnologías educar al consumidor, para que CONOZCA, ENTIENDA Y PREFIERA, por esto, es que realizo un llamado a las instituciones de  educación para recibir de parte de estas, mas apoyo, y no tantas puertas cerradas ni tantas respuestas, como venga en unos meses mas, solo necesitamos trabajar con los alumnos y un profesor guía  es solo eso. No se pueden imaginar la retroalimentación tanto para alumnos, emprendedores, personas y al mercado,  que provocaría este apoyo.

Ximena Rodriguez C.



Totalmente de accuerdo contigo

Enviado por el 11/09/2008 a las 12:54 PM
CrMatke

Estimada Ximena,

Vengo a apoyar y ojala sostener tu planteamiento explicando que me golpee (y lo pague caro) al mismo problema.

De hecho, he sido unos de los primeros a beneficiar de un Capital Semilla CORFO de 35 Millones de Pesos (Menos cuatro millones por tener que pagar un estudio de Mercado cerca de consumidores que no conocian de nada el producto de calefacción radiante que mi innovación proponia). Yo y mis socios en definitiva tuvimos que invertir/gastar 43 Millones nuestros para recibir 31 Millones de subsidio esto considerando que, a raices de "incomprehensiones" del Patrocinador, CORFO se demoro cerca de dos años en entregarnos este Capital Semilla. (Inutil decir que al disponer al final de 31 Millones al lugar de los 35 más 43 millones = 78 Millones esperados, simplemente nos fue mal en un Mercado impermeable a los productos innovadores desconocidos).

Si es cierto entonces que ya es sumamente dificil para un emprendedor entusiasta proponer o imponer una innovación por esencia "desconocida" del o de sus publicos y/o consumidores, se queda como esencial para el Porvenir del país que las Instituciones Estatales que llaman a dichas necesarias y vitales innovaciones, se pongan al diapason de la suma de necesidades que estas requieren esto dado que no pertenece al Emprendedor innovador de pagar las evidentes consecuencias del atraso cultural del país en materia de consumo sustentable.

En la sincera esperanza de haber sido explicito.

Muy cordialmente

Christian Matke

www.ideas.bligoo.com

www.unasurenergia.blogspot.com

 

 

 







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